Hoy, cinco meses después del alto el fuego de ETA, los ciudadanos del estado español nos hemos levantado nuevamente con un comunicado de la organización terrorista amenanzando con retomar la lucha armada si no se aceptan sus exigencias políticas. Ante tal hecho, y a la vista de que yo mismo soy un ferviente defensor de la negociación del gobierno con los terroristas, así como de la apertura de una mesa de negociación política para profundizar en el marco democrático de Euskal Herría, quisiera exponer mi opinión sobre la actitud de ETA por si alguno de mis lectores tuviera aun alguna duda de cual es mi posición ante la violencia:

Señores de ETA y demás miembros de la izquierda abertzale más radical, señores de la extrema derecha española: Hay que estar muy enfermo para creer que la muerte, la tortura, la extorsión y la amenaza son actitudes justificables en nombre de la patria. Muy enfermo y muy perdido, además de sentir una soledad interior sumamente castigadora que al final es lo que determina que se piense así, igual que aquellos que se apuntaron a la SS o la división azul para magnificar a su patria frente al enemigo. De verdad que, como ser humano, me duele entrar en algunos foros y webs de internet y leer los argumentos que se dan para la justificación del uso de la violencia por cuestiones políticas, bien sea para justficar el terrorismo de ETA, bien para justificar la violencia del estado o la petición del recurso al asesinato de estado para combatir al terrorismo. Todas estos argumentos de uno y otro bando, no hacen si no refeljar la condición más vil, ruín, nefasta y cobarde de la humanidad, y realmente son dolorosas de leer para quienes creemos en un ser humano libre y amante de la libertad y la paz. No importa en nombre de que patria o de que religión o de que ideal se hable en semejantes términos de exaltación de la violencia y la represión, al final el fanatismo solo tiene una cara y esta cara es y será siempre lo mismo por mucho que se le quiera revestir de justificaciones y argumentos. Todos los fanáticos soys iguales, no importa la nación, el credo o la ideología que defendais, soys iguales.

De verdad, pobres fanáticos que piensan que para luchar por unas ideas es necesario matar, torturar, esclavizar. Pobres ignorantes temorosos de vuestra condición de mediocres, de olvidados de la historia del hoy y del mañana. Pobres seres humanos que reniegan de su condición de seres de paz y de amor, y la venden para ver lleno el vacio interior que sufren puesto en manos de una nación, una religión o una ideológia política.

Por último, antes de terminar, me quedaré con la letra de una canción de uno de los mejores grupos de rock vascos que hayan existido nunca -La Poya Record-, que habla así: UN PATRIOTA, UN IDIOTA.

Y lo dice un independentista andaluz, que, como bien dijera Blas Infante, antes que andaluz es humano.