UN DÍA CUALQUIERA
Hace ya algunos meses que se celebró en el congreso de los diputados el debate sobre el estado de la "nación". Aquel día muchos andaluces nos llevábamos las manos a la cabeza por no haber oído ni una sola referencia a nuestra tierra durante las intervenciones de los diferentes representantes políticos, entre los cuales se encontraban los cabecillas de los partidos que legítimamente representan, supuestamente, nuestros intereses en tan importante lugar. No pintamos nada, dijimos como sorprendidos despues de tan semejante falta de respeto al pueblo andaluz. Hoy, un día cualquiera de un mes cualquiera de un año de estos, leyendo la prensa del estado, uno se da cuenta de que aquello no fue, ni mucho menos, una mera casualidad. Todo lo contrario, bien podíamos afirmar que no fue más que la constantación a gran escala de una situación que se repite día a día delante de nuestra narices y que, en la mayoría de ocasiones, cuenta con nuestra total complicidad. Entre debates sobre estatuts, noticias de atentados en Iraq, declaraciones malintencionadas de dirigentes del PP, y alguna que otra referencia a la política de la UE y los EEUU, se nos van las hojas de los principales diarios estatales sin que podamos encontrar entre sus noticias más relevantes una sola mención a la actividad política de nuestra Andalucía. Claro que si es usted andaluz y compra estos diarios en Andalucía, siempre podrá encontrar una pequeña sección central dedicada a la actualidad de nuestra tierra, pero eso sí, contada desde el punto de vista de la ideología dominante en el diario en cuestión. Nada nuevo bajo el sol, que diría el otro. Así pues, para clarificar las cosas, hemos de decir que si para leer algo sobre la política andaluza nos hemos de dirigir a los periodicos andaluces (locales o sucursales), parece totamente lógico que para oir hablar de política andaluza nos hemos de dirigir, igualmente, al parlamento de Andalucía. No se engañen más, ni en la prensa estatal ni en el parlamento español la política andaluza interesa lo más mínimo. Y para colmo, en el parlamento andaluz ultimamente se viene hablando más de planes Ibarretxes y de estatuts que de la propia política andaluza.
Dicho esto, creo que facilmente podemos llegar a la siguiente conclusión: la política andaluza, hoy por hoy, no pinta nada en el marco global del estado español. Triste pero cierto. La situación es ciertamente para reflexionar y preocuparse, analizar la causas y tratar de hacer algo para voltearlas, pero no tendría mayor relevancia de la que tiene (que no es poca), de no ser porque, encima, algunos políticos andaluces nos quieren vender la idea de una Andalucía como referente básico en la política estatal. Así es señores, por increible que pueda parecer, todavía son muchos los políticos andaluces que promulgan a los cuatro vientos el papel decisivo que Andalucía juega en el actual clima político de reformas estatuarias que se viene desarrollando a nivel estatal. El último ejemplo de ello, sin ir más lejos, podemos encontrarlo en el debate sobre la reforma del estatuto que Canal Sur emitió el pasado miercoles día 7 de diciembre. Representantes del PSOE-A, así como de IU y hasta la representante del PA hablando, sin ningún pudor, de Andalucía como impulsora del proceso de reformas autonómicas, y de Andalucía como elemento central en el éxito de tales proyectos. Y yo me pregunto, ¿realmente lo piensan?, o ¿acaso lo que piensan es que los andaluces somos tontos?.
No se atrevan, ni por un momento, a comparar la situación de 1977 con la panorámica actual. No solo son dos contextos históricos bien diferentes, si no que, además, son dos procesos totalmente opuestos. En aquella ocasión se luchaba por llevar a buen puerto la transición pacífica del franquismo a la democracia, actualmente no se lucha por nada, salvo, en todo caso, por diseñar un estado con garantías de futuro, aunque eso, más que una lucha, ha de ser cosa de sentido común. En aquella ocasión se trataba de una cuestión a vida o muerte (de la democracia), ahora, como mucho, se trata de una cuestión de verdadero o falso (del sistema democrático). Por eso son periodos opuestos, porque mientras en aquellos días el tiempo perdido contaba a favor del fascismo, y había que intentar hacerlo todo lo más rápidademente posible, en la situación actual lo único que equivaldría a perder el tiempo sería alcanzar acuerdos, estatales o autonómicos, que vuelvan a ser puestos en tela de juicio en los próximos cinco o diez años. Ahora no tenemos una espada de Damocles que nos amenace constantemente para que aceleremos las reformas, y, por tanto, es el momento de que todos y todas, políticos y ciudadanos, nos pongamos de acuerdo sobre el modelo de estado en que queremos vivir, y, fundamentalmente, sobre cuales pueden ser las consecuencias que a largo plazo ese modelo de estado nos repercutirá. Las consecuencias de las premuras de la transición las estamos viendo ahora en todo su explendor, sería totalmente injustificable volver a cometer hoy día los errores del pasado. Digo esto, porque es por todos conocido que Andalucía jugó un papel fundamental en la armonización del estado de las autonomías durante la transición, lo cual no implica, en absoluto, que hoy en día vaya jugar un papel semejante. En aquel momento los andaluces (los de la calle) estabamos preocupados por nuestra autonomía, hoy día todo lo que nos preocupa es saber si Cataluña tendrá o no finalmente el estatuto que ha votado en referemdum, sin pensar lo más mínimo en nuestro papel dentro del estado.
Por eso en aquellos tiempos en el congreso de los diputados se habló andaluz y se defendió con uñas y dientes la conversión de Andalucía en nacionalidad histórica, la prensa estatal hablaba casi a diario de política andaluza y lo que ocurría aquí se seguía con interes por el resto de España. Y por eso, precisamente por eso, porque los andaluces estamos más preocupados por la política estatal que por la autonómica, actualmente en el congreso de los diputados no se habla de Andalucía, en la prensa estatal no se hace ninguna referencia a la política andaluza y en el resto de España ni se enteran de que aquí tambien habitamos gente que está dispuesta a darlo todo por defender los intereses de Andalucía. Así que nada, solo quisiera dar al pueblo andaluz un consejo: No volvamos a caer en el error de hacerles el juego a quienes quieren una Andalucía servicial y obediente, sumisa a los intereses del estado y anclada en la mediocridad política.
Y esto lo he escrito hoy, pero lo podía haber hecho un día cualquiera de los últimos 20 años.
Pedro Antonio Honrubia Hurtado.
