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La Coctelera

honrubia

15 Agosto 2006

FILOSOFÍA UNIVERSITARIA

Son malos tiempos estos calurosos días de agosto para los, valga la redundancia, malos estudiantes. Entre vuelta y vuelta del ventilador, se abren apuntes y libros de texto ansiosos por ser retomados. Ganas no hay muchas la verdad, pero que remedio queda cuando en el horizonte está nuevamente el tener o no tener una beca para el año que viene -la cosa está jodida-. Y allí voy yo, a mi librito de lógica, a perderme durante horas entre reglas y símbolos. Luego vendrá la epistemología y luego la teoría del conocimiento, un poco más tarde la estética. Lo cierto es que mucho no me interesan estos temas, pero como un buen día decidí dejarlo todo y meterme a estudiar filosofía pues no dejan de ser exigencias del guión. ¡Qué remedio! El caso es que yo preferiría coger un buen libro de mi maestro F. Nietzsche y entregarme afanosamente a su lectura, pero luego vendrán los exámenes y no puedo contestar en todos lo que sé sobre la filosofía de tan magnífico sujeto. Definitivamente en la facultad están mas preocupados por que aprendamos las nociones básicas de cada una de las ramas de la filosofía -aunque no nos gusten- que por enseñarnos a filosofar con iniciativa propia. ¿Para qué perder el tiempo con chorradas no? Si al final la única aspiración del estudiante de filosofía será integrarse en los mecanismos educativos propios del estado -institutos y universidades- cuya principal orientación es ayudar al alumno a aprender a como no pensar demasiado e integrarse con éxito en los fundamentos sociales del sistema. ¿Enseñamos a los estudiantes a pensar para que luego pretendan hacer ellos eso mismo con sus alumnos? Pues no creo que interese mucho, a la vista está. Otra posibilidad es acabar olvidando todo lo aprendido durante la carrera en la cola del paro, pero esto es ya más una cuestión de pereza y desidia que otra cosa. ¡Aprende de todo y todo bien! te dicen, sobre todo si quieres aspirar a sacar la oposición para profesor, y no te digo ya si quieres acabar trabajando en algún departamento de la universidad. Así que nada, a estudiar, pero no sin antes exponer en palabras del propio Nietzsche mi más desgarradora crítica a este estúpido modelo de entender la filosofía en la universidad:

Éste es el escrúpulo más general; pero como tal, y ciertamente, para hombres como los de hoy, el más endeble e indiferente. A la mayoría de ellos le bastará con encoger los hombros y decir: «¡Como si alguna vez se hubiera podido crear y consolidar algo grande y puro sobre esta tierra sin tener que hacer concesiones a la bajeza humana! ¿Queréis acaso que el Estado persiga a los filósofos en vez de que les asigne un sueldo y los tome a su servicio?» Sin responder ahora a esta última pregunta, sólo añado que hoy esas concesiones de la filosofía al Estado van demasiado lejos. En primer lugar, es el Estado el que elige a sus servidores filosóficos y, evidentemente, tantos como necesita para sus instituciones; en efecto, se reserva el derecho de discernir entre buenos y malos filósofos, y aún más, presupone que siempre habrá bastantes de los buenos para ocupar con ellos todas sus cátedras. No sólo, pues, ejerce su autoridad en lo que se refiere a la bondad, sino también en lo referente al número necesario de buenos filósofos. En segundo lugar: el Estado obliga a aquéllos que ha elegido a permanecer en un lugar determinado, entre personas determinadas y constreñido a realizar una actividad asimismo determinada; se ven obligados a instruir a todos los jóvenes estudiantes que sientan deseos de recibir instrucción, y además a diario y en horas fijas. Pregunta: ¿puede en conciencia un filósofo comprometerse a tener algo que enseñar todos los días? ¿Y enseñarlo a cualquiera que quiera ir a oírlo? ¿No tendrá, acaso, que aparentar que sabe más de lo que sabe? ¿No se verá acaso obligado a disertar ante un auditorio de desconocidos acerca de cosas de las que sólo puede hablar sin peligro con sus amistades más íntimas? Y, en general, ¿acaso no deberá renunciar a la soberana libertad de seguir su genio cuando lo llama y allí adonde lo llama al haberse comprometido a pensar públicamente en cosas previamente establecidas dentro de esas horas prefijadas? ¡Y todo esto ante una multitud de jovencitos! Tal manera de pensar, ¿no está ya previamente desvirilizada? ¿Y qué sucedería si un buen día sintiera: «hoy no puedo pensar, no se me ocurre nada adecuado», y a pesar de ello tuviera que ocupar su puesto y aparentar que piensa?

Pero, se objetará, no tiene por qué tratarse de un pensador sino de alguien que a lo sumo piense con posterioridad acerca de lo que otros pensaron; ante todo, que se trate de un erudito conocedor de los pensadores anteriores, de los cuales siempre podrá contar alguna anécdota que sus alumnos desconozcan. Ésta es, precisamente, la tercera y peligrosísima concesión de la filosofía al Estado cuando aquélla se empeña en comprometerse con él en primer término y principalmente como erudición, sobre todo como conocimiento de la historia de la filosofía. Mientras, para el genio, que pura y amorosamente, similar al poeta, mira las cosas y no puede sumergirse lo bastante en ellas, ese escarbar en la multitud de incontables y absurdas opiniones ajenas resulta, a menudo, la más repugnante e incómoda de las ocupaciones. La historia erudita del pasado no fue jamás la ocupación de un verdadero filósofo, ni en la India, ni en Grecia; y un profesor de filosofía, si se ocupa de un trabajo de este género, tendrá que contentarse con que, en el mejor de los casos, digan de él que es un hábil filólogo, o anticuario, o lingüista, o historiador, pero nunca: «un filósofo». (F. Nietzsche. Schopenhauer como maestro. Ocho.)

PUES ESO, AHORA QUE CADA CUAL SAQUE SUS PROPIAS CONCLUSIONES.

servido por honrubia 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

cris

cris dijo

Hola!! Tu post me ha llamado la atención. Aún me queda un año para ser una estudiante universitaria, y he pensado en la idea de estudiar filosofía. He descubierto que es mi pasión, junto con el arte y la historia. Tambíen me gusta bastante Nietzsche, Tengo todos sus libros, y ya me he leído unos cuantos ( mi favorito por el momento Zaratustra), me encanta cómo utiliza el maravilloso arte de la metáfora cómo profundiza sobre los valores morales y lo analiza todo desde su raíz...a pesar de su denominación de "loco" por la mayoría de la gente una de las personas más sensatas que he tenido el placer de leer, pero no quiere decir que esté de acuerdo con todo lo que dice en sus ensayos.

Tu post me ha gustado bastante, tienes razón en lo que dices, a los de arriba no les interesa lo más mínimo que las nuevas generaciones (ni ninguna) aprendan a pensar por sí mismas. Yo también soy partidaria en no quedarme de brazos cruzados viendo ante mis ojos los garrafales errores que se están cometiendo y como estan repercutiendo en el mundo y en la sociedad generalmente, y los daños y desgracias que estos ocasionan. X cierto te he agregado a mi lista de amigos para seguirte asiduamente, si por el motivo que sea no quieres, házmelo saber.Muchos saludos y te seguiré leyendo!!

pdata: aquí te dejo la direc de mi blog x si te apetece echarle un vistacillo: http://www.lacoctelera.com/ak-viejalocacongatos

Besos!!

15 Agosto 2006 | 04:55 PM

ROBERT OMAR SIGUENZA RAMÒN

ROBERT OMAR SIGUENZA RAMÒN dijo

hola este articulo es demasiado interesante por ello lo he consderado parte de un trabajo enviado en la u donde esudio,,

23 Septiembre 2008 | 07:39 PM

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Sobre mí

Este Blog se abre con el deseo de que sea un vehiculo de comunicación para mi y para todas las personas que tengan el placer de visitarlo. En estos días que corren, donde levantar la voz contra las normas y los valores morales imperantes sigue siendo pecado, se hace más necesario que nunca continuar cuestionando todo lo que ocurra a nuestro alrededor, incluido todo aquello de lo que estemos mas orgullosos y seguros. Esta, y no otra, es la finalidad de este Blog. Así, que como consta en la inaguración, este pequeño espacio cibernético no tiene más aspiración que saber que si algún día se cierra, al menos nadie pueda venir a ponerle la frase postuma que, según Nietzsche, distingue a los Filósofos de los imitadores: "Nunca turbó". Pues eso, ¡que turbe!, ¡que turbe! Y por supuesto, todo el que quiera participar en ello solo tiene que mandarme un email con su colaboración: yo69pedro@hotmail.com

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